sexta-feira, 18 de dezembro de 2009

Outros poetas




Xavier Villaurrutia (1903-1950) foi um poeta e dramaturgo mexicano que ficou conhecido pelos seus dramas teatrais curtos denominados Autos profanos, compilados na obra Poesía y teatro completos de 1953. Villaurrutia colaborou com a revista literária mexicana Contemporános e foi fundador do primeiro teatro experimental no México. Entre as fontes de inspiração do poeta contam-se a obra de Ramón López Velarde. As obras mais notáveis de Villaurrutia incluem os seus escritos em poesia que se iniciam com Reflejos e Nocturnos . A poesia de Villaurrutia ficou mais densa e carregada com o passar dos anos, como sugerem os títulos das suas obras: Nostalgia de la muerte e Décima muerte.O prémio Xavier Villaurrutia foi instituído em 1955 e destina-se a distinguir obras literárias publicadas no México, sendo patrocinado pelo Consejo Nacional para la Cultura y las Artes desde 1991.



Nocturno en que habla la muerte
Xavier Villaurrutia
Si la muerte hubiera venido aquí, a New Haven,
escondida en un hueco de mi ropa en la maleta,
en el bolsillo de uno de mis trajes,
entre las páginas de un libro
como la señal que ya no me recuerda nada;
si mi muerte particular estuviera esperando
una fecha, un instante que sólo ella conoce
para decirme: "Aquí estoy.
Te he seguido como la sombra
que no es posible dejar así no más en casa;
como un poco de aire cálido y invisible
mezclado al aire duro y frío que respiras;
como el recuerdo de lo que más quieres;
como el olvido, sí, como el olvido
que has dejado caer sobre las cosas
que no quisieras recordar ahora.
Y es inútil que vuelvas la cabeza en mi busca:
estoy tan cerca que no puedes verme,
estoy fuera de ti y a un tiempo dentro.
Nada es el mar que como un dios quisiste
poner entre los dos;
nada es la tierra que los hombre miden
y por la que matan y mueren;
ni el sueño en que quisieras creer que vives
sin mí, cuando yo mismo lo dibujo y lo borro;
ni los días que cuentas
una vez y otra vez a todas horas,
ni las horas que matas con orgullo
sin pensar que renacen fuera de ti.
Nada son estas cosas ni los innumerables
lazos que me tendiste,
ni las infantiles argucias con que has querido dejarme
engañada, olvidada.
Aquí estoy, ¿no me sientes?
Abre los ojos; ciérralos, si quieres."
Y me pregunto ahora,
si nadie entró en la pieza contigua,
¿quién cerró cautelosamente la puerta?
¡Qué misteriosa fuerza de gravedad
hizo caer la hoja de papel que estaba en la mesa?
¿Por qué se instala aquí, de pronto, y sin que yo la invite,
la voz de una mujer que habla en la calle?
Y al oprimir la pluma,
algo como la sangre late y circula en ella,
y siento que las letras desiguales
que escribo ahora,
más pequeñas, más trémulas, más débiles,
ya no son de mi mano solamente.

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