sábado, 25 de fevereiro de 2012

Ainda: não me roubem minha morte...


É nosso destino: essa dependência... Não dependemos de ninguém por causa da vida, responsabilidade e trabalho de cada um. Mas não temos nenhuma autonomia sobre nossa morte, não mais...  Eu digo: não me roubem a minha morte, que deverá ser o ápice de minha vida, ou seja, a mais pura poesia. Já basta a poesia que roubaram de minha vida. Hoje, estou feroz. Preciso de Neruda. 
 

“Nosotros, los perecederos, tocamos los metales, el viento, las orillas del océano, las piedras, sabiendo que seguirán, inmóviles o ardientes,
E  yo fui descubriendo, nombrando todas las cosas: fue mi destino amar y despedirme”. 

“Deber de los poetas es cantar con sus pueblos y dar al hombre lo que es del hombre: sueño y amor, luz y noche, razón y desvarío.”

Contestando una encuesta:
“Preguntan qué pasará con la poesía en el año 2000. Es una pregunta peluda. Si esta pregunta me saliera al paso en un callejón oscuro me llevaría un susto de padre y señor mí. Porque, ¿qué se yo del año 2000? De lo que estoy seguro es que no se celebrará el funeral de la poesía en el próximo siglo. En cada época han dado por muerta a la poesía, pero esta se ha demostrado vitalicia, resucita con gran intensidad, parece ser eterna. La poesía acompaño a los agonizantes y restaño los dolores, condujo a las victorias, acompañó a los solitarios, fue quemante como el fuego, ligera y fresca como la nieve, tuvo manos, dedos y puños, tuvo brotes como la primavera: echó raíces en el corazón del hombre.”
In Regalo de un Poeta, Pablo Neruda, DTP Ediciones, Buenos Aires, Argentina, 2004.

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