terça-feira, 6 de agosto de 2013

DEVER DE CASA: A mulher 3

 
“En segundo lugar, preguntarnos por ¿quién inventó la ciencia moderna? parece conducirnos a una respuesta cuasi natural y evidente que nos permite introducir, subrepticiamente, la categoría de sujeto. Entonces, podremos exclamar: “¡La ciencia ha sido inventado por los sujetos, quienes, al inventar la ciencia, se auto-afirmaron como sujetos de conocimiento!” Esta es una afirmación cartesiana que debemos desechar. Así planteado, el argumento afirma la existencia de un Sujeto (con mayúscula) que, como totalidad racional plena, sirve de fundamento último al conocimiento científico. Esa ha sido la ilusión cartesiana de la reificación del cogito, la existencia de una sustancia pensante (res cogitans) plenamente constituida, auto-evidente y transparente capaz de acceder a su posición inmediata de consciencia y dar cuenta del mundo de objetos por conocer-dominar-controlar-transformar (res extensa).
El examen epistemológico acerca de la invención de la ciencia moderna exige retomar la tesis foucautiana consistente en el problema de la formación de nuevos campos de conocimiento a partir de las prácticas sociales. De esta manera, la ciencia, como forma de conocimiento, debe ser comprendida en relación con la ciencia, como una forma específica de práctica social e históricamente condicionada. Esta doble cara de la ciencia conduce a poner en relación de bucle la mutua constitución entre ciencia y sociedad. El proceso de invención de la ciencia moderna conlleva, por consiguiente, la constitución histórica del sujeto de conocimiento.
El sujeto no es la causa eficiente de la ciencia, algo exterior y anterior a ésta, sino un efecto de la ciencia misma, constituido a través de los discursos entramados en prácticas socio-cognitivas específicas que pueden ser nombradas como ‘ciencia’. Así, la forma histórica en que la ciencia se organiza como tal es la que engendra su propio sujeto de conocimiento. La invención de la ciencia se entrelaza, entonces, con la invención del sujeto como producto-efecto del discurso científico. Entonces, el desafío para una antropología política de la ciencia, consiste en dar cuenta de la historia política del sujeto e conocimiento en el discurso de la ciencia. “
 In Antropología política de la ciencia. Un examen epistemológico de la tensión entre ciencia e ideología; Utopía y Praxis Latinoamericana, vol. 16, núm. 55, 2011, Universidad del Zulia, Venezuela.


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