sábado, 10 de agosto de 2013

DEVER DE CASA: A mulher 7



“En las matemáticas se presenta con mayor evidencia   que de un imposible determinado por semblantes se puede concluir: hay. Depende, pues, de lo que se autorice como método de construcción, de las condiciones en que puede decirse hay [ il y a] o, como lo condensa Lacan, y’a, donde también hay que escuchar ja (sí). Hay analista [ y’a de l’analyste], es el problema al que se supone que responde el test del pase. ¿Acaso por calzar los semblantes en el curso de un análisis el analista empezó a ex-sistir como real? Todo lo que sabemos hasta ahora se limita al aforismo de Charles Trenet: “ Hay alegría!” [Y’a de la joie!], que no pensé, sin embargo, convertir en el título de ese curso. Existe otra exclamación del mismo tipo que  hay analista!, que no es del orden de hay alegría!; se trata de hay la mujer, una verdadera mujer.
El domingo pasado Colette Soler preguntó qué era para Lacan una verdadera mujer, expresión que efectivamente encontramos en varios lugares. Hay una respuesta inmediata a la pregunta, una respuesta analítica: no es una madre. La madre en el psicoanálisis es la que tiene, es siempre – debe serlo para responder a su concepto – pentiful, abundante. Una verdadera mujer, tal y como Lacan hace brillar su eventual ex sistencia, es la que no tiene y hace algo con ese no tener. Por eso es especialmente afín al semblante. Por eso también su operación es la operación misma del analista, como la escribí el año pasado a partir del seminario ‘La transferencia’: $  que se produce como objeto’. Se hace algo con nada y, cuando esto ocurre, tiene efectos en lo real”.
In DE LA NATURALEZA DE LOS SEMBLANTES, Jacques-Alain Milller, Paidós, Buenos Ayres, 2008.
 


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