sábado, 22 de fevereiro de 2014

SEMANA SAMUEL BECKETT 1





CUANDO EM 1953 SE ESTRENÓ EN París Esperando a Godot, casi nadie sabía quién era Samuel Beckett, salvo, quizá, los que ya lo conocían como ex secretario de otro irlandés no menos genial: James Joyce. Por aquellas fechas, Beckett tenía escrita ya gran parte de su obra literaria; sin embargo, para muchos, pasó a ser ‘el autor de Esperando a Godot’. Se dice que, desde aquella primera puesta en escena – que, realizado por el gran Roger Blin, causó tanta estupefacción e obtuvo tanto éxito -  hasta nuestros días, no ha habido año en que, en algún lugar de nuestro planeta, no se haya representado Esperando a Godot. ¡Más de cuarenta años en los escenarios del mundo!  El propio Beckett comentó en cierta ocasión, poco después de recibir el Premio Nobel de Literatura en 1969, que Esperando a Godot era una obra ‘horriblemente cómica’. Sí, todo lo horriblemente cómica que puede resultar, a fin de cuentas, la angustiosa situación límite de dos seres cuya vida y grotesca solidaridad se forjan en la absurda y vana espera de ese quién sabe qué (o quién) al que llaman Godot…

In Esperando a Godot, Samuel Beckett, Fabula Busquets Editores, Barcelona, 2003.




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