segunda-feira, 26 de maio de 2014

A escrita: segundos estudos 2




 rupestre_blog
“Tenemos que aclarar primero qué es verdaderamente este tiempo nuestro. No creo que  debamos hacerlo equivalente al siglo XX, pues la historia del espíritu humano no se la puede  dividir en pedazos matemáticos. El espíritu de nuestro tiempo empieza a mediados del siglo pasado con la obra de escritores como Dostoievski y pensadores como Kierkegaard y Nietzsche, que son los que podríamos llamar los grandes ‘videntes’, pues son hombres que vieron antes que nadie, cuando todos vivían en la euforia del progreso, maravillados por la máquina de vapor y esas coas, la formidable crisis que se avecinaba. Quiero decir crisis del hombre, no de la economía. Así como los terremotos son percibidos antes pro pájaros y perros y ratos,  que tienen sentidos más aguzados que los nuestros, las grandes convulsiones espirituales son presentidas pro los artistas y pensadores más  sensibles. (…) El gran artista es rebelde por naturaleza (se hace arte, es decir: ‘otra’ realidad, porque esta en que vivimos le choca o le repugna al hombre sensible), y así, frecuentemente, lo que hace resulta indignante para el hombre corriente; en estos casos no es el artista el que está equivocado, sino el público. No es, como alguna vez se ha dicho, que el arte de hoy está ‘deshumanizado’; es el público quien lo está, como resultado de la domesticación, de la masificación, del periodismo, de los poderosos medios de que se vale esta sociedad centralizada para cosificar al hombre, para robotizarlo. En este caso el artista es el rebelde que está luchando para defender a  la humanidad entera contra esa horrenda calamidad.”

In Entre la letra y la sangre, conversaciones con Carlos Catania, Ernesto Sabato, Seix Barral, Buenos Aires, 2008.

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