segunda-feira, 12 de outubro de 2015

TEMPO DE ESTÊVÃO 10:




“Durante varios años viví prácticamente solo en una estancia. El campo de ella no era de los grandes pero tenía tamaño suficiente como para que las llamadas las casas estuvieran como perdidas en un pequeño océano, como ancladas en un lugar indeterminado (o que podía ser otro) de una soledad muy  emparentada con los espartillos, las cerrilladas, la callada hostilidad de los cardos, los cañadones donde a veces se me aparecía la muerte ejemplificada (o enmascarada) en una vaca empantanada pudriéndose del cuero para adentro o, más truculentamente, en una osamenta de oveja donde los gusanos hervían en un silencio de otro mundo…. 

Cuando Jehová Dios expulsó del Paraíso a Adán y a Eva se comportó como un grosero; por lo menos, como un señorito mal educado. 

La soledad y o nunca nos hemos llevado demasiado mal, y yo vivía bastante bien. No me faltaban libros ni ganas de leerlos. Salvo cuando era necesario realizar tareas especiales, dormía casi toda la mañana y trabajaba y recorría el campo en la tarde. Y de noche leía hasta el último canto de los gallos, muchas veces hasta el escándalo guarango de los pájaros en los naranjos y los limoneros del patio y, lo peor, en la alta y copuda – y en los inviernos siempre como exasperada y hasta histérica – palmera antillana que había a pocos metros de mi puerta.

Qué sandez, por otra parte, el tal Pecado Original!”, dice Cyril Connolly en la página 19 de la edición castellana de the Unquiet Gave (La tumba sin sosiego, traduce Ricardo Baeza). (…)


In El narrador, Mario Arregui, Biblioteca de Marcha, Montevidéo, 1972.

 salvar este Desertos Fotos - bela paisagem rural da Toscana papel de parede

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