sexta-feira, 9 de outubro de 2015

TEMPO DE ESTÊVÃO 8

 
CASIDA II

DEL LLANTO

He cerrado mi balcón
porque no quiero oír el llanto,
pero por detrás de los grises muros
no se oye otra cosa que el llanto.

Hay muy pocos ángeles que canten,
hay muy pocos perros que ladren,
mil violines caben en la palma de mi mano.

Pero el llanto es un perro inmenso,
 el llanto es un ángel inmenso,
el llanto es un violín inmenso,
las lágrimas amordazan al viento,
y no se oye otra cosa que el llanto.

in Sonetos do amor obscuro e divã do Tamarit, Federico García Lorca, Folha de S. Paulo, 2012.

 
(Portinari)

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